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La Red Nacional Latina para Familias y Comunidades Saludables es una red de individuos y organizaciones comprometidos a mejorar la salud y el bienestar de las comunidades latinas. Guiada por Casa de Esperanza, la red busca construir puentes y conexiones entre investigación, práctica y política para promover respuestas efectivas que erradiquen la violencia y promuevan relaciones saludables. Para poder alcanzar esta meta de manera efectiva, hemos creado un número de recursos que benefician tanto a individuos afectados por la violencia doméstica como a las organizaciones dedicadas a servirles. 


La Red Nacional Latina colaboró con el Centro Nacional de Recursos contra la Violencia Doméstica en la traducción de la Guía de la oradora, una guía para sobrevivientes que están considerando compartir sus historias en público. La Red Nacional Latina proveyó retroalimentación y recursos adicionales para hacer que esta guía sea culturalmente relevante para las comunidades latinas. 

Una guía para intercesores/as para ayudar a preparar a sobrevivientes a hablar en público

Una guía para sobrevivientes interesadas en hablar en público


Trabajando con comunidades latinas

En el 2010, Casa de Esperanza refirió a 9 programas de base comunitaria contra la violencia doméstica para un estudio que pretendía identificar las características de los programas, entender las diferencias raciales/étnicas entre los grupos, desarrollar recomendaciones para el campo, establecer cuáles servicios contra violencia doméstica querían las sobrevivientes, y determinar si estos servicios estaban siendo proveídos. El siguiente resumen de los resultados le da a Casa de Esperanza una imagen más acertada de la demografía a la que servimos y de cómo podemos servirle mejor en el futuro.

De las 192 sobrevivientes que participaron, 96,6% eran inmigrantes, y casi 90% respondió en español. Las barreras lingüísticas y culturales representaron una de las barreras más difíciles de superar (ver el enlace Dominio limitado del inglés) , y  pueden llevar al aislamiento de la comunidad, discriminación y falta general de conocimiento o estar mal informado sobre el sistema legal de los EEUU y los recursos disponibles. Las personas que participaron en el estudio expresaron un deseo por aprender inglés y recibir interpretación cuando fuera necesario. Como organización latina, tanto en personal como en enfoque, Casa ha logrado no sólo satisfacer las necesidades del lenguaje de aquell@s a quienes servimos, sino que también ha creado un ambiente culturalmente familiar que facilita otros servicios. 

La abrumadora mayoría de participantes era relativamente joven, entre 21 y 30 años, de los cuales, más de la mitad indicó no haber recibido su diploma de escuela secundaria. Un número similar expresó que tenía dificultades para pagar sus cuentas y casi 40% tiene una situación financiera que es peor que sólo dos años atrás. Dada esta información, es claro que la necesidad de servicios dirigidos a adultos jóvenes y de proveer ayuda financiera es mayor que nunca.
Al incorporar la voz de las participantes a través del uso del cuestionarios, grupos asesores, y conversaciones informales, Casa de Esperanza ha logrado ofrecer servicios que necesitan las víctimas a las que servimos.

Además, el estudio reflejó varios factores clave que ayudarán a Casa de Esperanza a continuar proveyendo el mejor servicio posible:

1. Los programas y servicios que necesitan seguir siendo apoyados: de las personas que sabían del programa, más de un tercio lo usó más de 20 veces
2. Los servicios y apoyos que se proveen a l@s sobrevivientes de violencia doméstica, que no involucran residencia, son variados y complejos, y responden a las necesidades de un grupo muy diverso de sobrevivientes:  cada población es diferente y cada organización necesita evaluar la singularidad de la demografía para poder decidir cuales servicios proveer.
3. El entrenamiento sobre diversidad y la presencia de personal diverso son esenciales para l@s sobrevivientes que requieren respuestas culturalmente específicas a sus necesidades. El lenguaje y las barreras culturales a menudo llevan a evitar programas y servicios que pudieran ser de ayuda. Es importante mantener personal que pueda relacionarse e identificarse con las necesidades de l@s individuos a l@s que la organización sirve.
4. Las necesidades de l@s niñ@s y adolescentes que son testigos  deben ser consideradas como la principal meta de las intervenciones: l@s niñ@s que presenciaron violencia doméstica tienen más probabilidades de convertirse en víctimas o agresores. Es importante priorizar las necesidades de las familias que tienen niñ@s que han sido expuest@s a violencia doméstica.
5. Las voces de l@s sobrevivientes deben seguir siendo invitadas para que puedan guiar el trabajo que hacemos en la comunidad: para poder combatir continuamente la violencia doméstica, las organizaciones deben recibir opiniones de l@s sobrevivientes, y usarlas para dirigir la naturaleza de su trabajo.